martes 12 de mayo de 2009

Elogio a las verdades

Todavía no he podido leer "Elogio a la lentitud", pero sí que he podido leer la sinopsis de la obra contada en varias entrevistas realizadas a su autor, Carl Honoré, la primera de ellas a través de la Casita del Pajarito Bonito, extraída de El País.

El escritor afirma que estamos haciendo de nuestros hijos unos seres infelices, frustrados, preocupados y estresados. Desde pequeños nos preocupamos tanto de que estén estimulados, adecuadamente alimentados... Y desde pequeño el bebé tiene la obligación de dormir solo, ajustarse a los horarios impuestos, jugar con los juguetes dictados y realizar pesadas tareas de estimulación precoz. Cuando crecen, los niños viven con sus padres y demás adultos, encerrados en sus casas por mor de virus, suciedades, peligros y actividades extraescolares varias. La bendita estimulación debe de dar sus frutos ahora: música, arte, geografía. Una carrera será lo deseado con el tiempo. Porque eso es lo que estamos sacrificando de su infancia: su tiempo de ser niños, de vaguear, correr y romperse las gafas, soltarse de la mano de los padres.

Hace ya tiempo que comenté mi opinión sobre los padres (en aquella entrada me refería en concreto a las madres) que sobreprotegen a los hijos, y de lo nefasto del resultado. En esta ocasión, no sólo no está sobreprotegido sino que desamparado, con más tareas programadas de las que un adulto puede tolerar sin mentar a la madre del inventor de la sociedad de consumo, con más responsabilidad de la que podría tolerar cualquiera y, en definitivas cuentas, con el temor que todos hemos sentido de defraudar a nuestros padres, pero elevado al cubo.

Al mismo tiempo que compensamos el exceso de responsabilidades con el exceso de regalos, impedimos que gocen de la cantidad de ventajas que tuvo la infancia de todos nosotros. Respecto a eso, me suelo preguntar a menudo por qué nos dedicamos a recordar nuestra infancia con nostalgia - bollycaos, rodillas peladas, dibujos animados, descampados, tiempo libre - cuando le negamos a nuestros vástagos tantos buenos recuerdos, como si nosotros no hubiésemos sido felices. En cuanto a si un niño con obligaciones y presiones, sobreestimulado, con unos padres estresados por cada fracaso, van a guardar grandes buenos recuerdos de esta etapa... Juzguen ustedes.

jueves 22 de enero de 2009

Para reflexionar

Dejo aquí dos enlaces interesantes para todo el sector educativo:

El Plan Bolonia, muy bien desglosado y analizado por El Proyecto Matriz. El borrador para el cambio del calendario escolar en Andalucía y la postura del sindicato Ustea al respecto

viernes 9 de enero de 2009

El placer de escribir para los niños

ACTUALIZADO: quiero pedir disculpas por tener durante tanto tiempo esta entrada a medio terminar.

Poco público permite escribir con tanta libertad como el infantil, e incluso me atrevería a decir que el juvenil.
Los adultos son el "consumidor" prioritario de libros, tanto de ficción como de no ficción, pero a menudo nos hemos impuesto clichés que nos impiden cambiar nuestro hábitos literarios: los hay que siguen a los maestros de la literatura de actualidad, los que prefieren la no ficción y los que renuncian a la aventura en pos de una lectura profunda y descriptiva; también los de la postura contraria, los que no se duermen sin una buena novela histórica o aquéllos que lo prefieren todo ligero: el tamaño y el contenido.
Sin embargo un niño sólo le pide a la historia que la historia le entretenga. Nada más simple ni más extraordinario que eso. Fuera clichés. Ningún niño piensa "esto es muy ligero para mí", "este tema lo dejé atrás en los años de universidad", "ya está bien de fulanito, que ya nadie lo lee", etc. Nada de eso: o me gusta, o no me gusta. Lo de leer historias más complejas, en la etapa de la niñez viene dado por los cambios de gustos y los deseos de superarse a sí mismo leyendo y entendiendo relatos más complejos, pero rara vez se producen imposiciones sociales. De hecho, a estas edades se mezclan libros de etapas anteriores y posteriores sin ninguna restricción por parte del niño.

Cuando llega la preadolescencia y la adolescencia los intereses infantiles se entremezclan con los adultos y además se añade a todas esas sensaciones encontradas un fuerte impulso sexual y sentimental. Los libros que se publican en el mercado tratan de una manera u otra esos temas, que son, haciendo gala de tópico, casi lo único en lo que los adolescentes quieren pensar. No obstante, de lo que anda más falto un adolescente, para lo que en realidad están preparados su cuerpo y su mente es para descubrir lo que pueden hacer con su nuevo yo de ahí en adelante. Es el momento en que un libro les puede mostrar parte del mundo que hay fuera esperando y otros puntos de vista diferentes, algo de lo que se anda escaso en esos años en que uno se mira al ombligo un poco más que de costumbre y el mundo se reduce a esos intensos sentimientos nuevos.
En el caso de los adolescentes, precisamente por esos motivos de que hablaba, es especialmente alentador atraerlos como lectores, porque supone un reto arrancarlos de su propio mundo interior aunque sea para cultivarlo un poco más. Algunos preadolescentes y adolescentes, además, experimentan la lectura como un refugio del rechazo o las dificultades para relacionarse, en otros casos les hace admiradores de sus primeros autores y les enseña uno de los grandes retos que debería afrontar la enseñanza actual: el aprendizaje autónomo.
Por eso mismo estoy convencida de que pocos oficios son tan gratificantes y satisfactorios como el de escritor infantil y juvenil, aunque de un tiempo a esta parte se critique su reciente auge argumentando que anda falto de calidad, o que el marketing influye más que la vocación, léanse los ejemplos de Harry Potter (Bloomsbury) o Crepúsculo (Twilight, Little, Brown and Company) por citar los dos ejemplos por excelencia.
En todo caso, aprovechemos padres y educadores el filón que al parecer hemos encontrado en la llegada de los éxitos de ventas de la literatura infantil y juvenil (LIJ)para explotarlo al máximo. En un mundo donde quien más y quien menos se ha hecho adicto a la información y las novedades, sería bueno mantenernos al tanto de lo que se cuece en esta materia, ya que al fin y al cabo, aunque todo es relativo, poco son los que ponen en duda el beneficio de la lectura.

viernes 5 de diciembre de 2008

El castigo físico al menor y el castigo institucional al padre

El Ministerio de Educación, Política Social y Deporte ha publicado hoy en Youtube un maravilloso anuncio contra el castigo físico infantil. La campaña dentro de la cual se enmarca se llama "Tus Manos son para Proteger. Levanta la Mano Contra el Castigo Físico", y se trata de una iniciativa europea.



La Ministra ha asegurado que aproximadamente la mitad de los padres aún ejercen, en mayor o menor medida, el castigo físico a los hijos, y ha insistido en que todas las investigaciones y estudios en ese sentido (yo aún añadiría que el sentido común) desaconsejan su uso. Añade además:
El cachete, el azote, el grito, son formas ineficaces de educar. Son en cierto sentido, la manifestación del fracaso de la inteligencia. Más aún: no hay nada más contrario a la educación que la violencia en cualquiera de sus formas. Y no hay un mínimo de violencia aceptable

Es una frase maravillosa esa de "la manifestación del fracaso de la inteligencia". Creo que, efectivamente, golpear a alguien, y más al propio hijo, manifiesta no sólo la derrota de los recursos del padre para resolver el conflicto, sino el resultado de la impotencia que crea esa misma falta de recursos y del pequeño fracaso que supone haber llegado hasta esa situación.
Ser padres es extremadamente difícil, sobre todo porque a la tarea de educar hay que añadir la tarea de mantener a los vástagos, lidiar con el día a día ajeno a ellos y luego enfrentarse a las labores de alimentar, entretener, vestir, enseñar, castigar, negar, repartir... Es tal la dedicación que supone, que cualquiera añadiría a ésta la cualidad de la paciencia y la mesura. Pero la paternidad es una cargo de responsabilidad absoluta, indisoluble como unión y para toda la vida. Es lo más importante que uno va a hacer en la vida, así que vale la pena hacerlo muy bien.
Pero hacerlo muy bien no implica no equivocarse nunca, como de seguro ocurrirá más de una vez. Y hacerlo muy bien tampoco implica no necesitar ayuda de instituciones, consejeros, educadores, etc. LO QUE NO NECESARIAMENTE IMPLICA TENER QUE RENDIRLES CUENTAS CONTINUAMENTE.

Una vez más, la crítica está servida: estas nuevas medidas no son más que la incapacidad de las instituciones de controlar los verdaderos casos de malos tratos, y de la necesidad de entrar en estadísticas que exige la UE a sus países - miembro. Es absurdo que, para detener una manifestación se empleen tanques y aviones, de la misma manera que es absurdo detener el malsano hábito de pegar cachetes al hijo empleando la prisión y la orden de alejamiento, cuando es obvio que no se trata de maltrato. Para detener el maltrato físico y psicológico al menor la Ley debe actuar con más rigor, no endurecerse. Y sé que no está actuando bien porque, como docente, he tenido ocasión de ver en varias ocasiones la falta de rigor institucional.

Además estas medidas de difusión, esta continuada difusión de las consecuencias del cachete, parece destinada a parir casos de denuncias por parte de los hijos a modo de venganza, o simplemente amenazas de denuncia, como ya ocurre en la Escuela.
El objeto de la discordia, sin embargo, no es la única medida de protección a la Infancia, sino que se enmarca dentro de una serie de decisiones que pasan por un estudio de la situación, un plan de aumento de escuelas infantiles de 0 a 3 años, protección a la población más desfavorecida, la esperada protección a los menores en los medios audiovisuales... Y ésta en concreto, recogida en el PLAN ESTRATÉGICO NACIONAL DE INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2006-2009 :
Desarrollar canales estables de cooperación efectiva entre las autoridades competentes en materia de responsabilidad parental y protección de menores (administraciones públicas, jueces y fiscales) con la finalidad de mejorar la eficacia en la solución de asuntos en los que resulte aplicable el derecho comunitario y el derecho internacional privado sobre la materia

Veremos a qué se refiere el Plan con los asuntos en que resulte aplicable el derecho comunitario y si con ello realmente se van a solucionar problemas de maltrato y abandono, o si realmente se van a inmiscuir el los fracasos paternos.


PARA LEER:

PLAN ESTRATÉGICO NACIONAL DE INFANCIA Y ADOLESCENCIA
2006-2009 : http://www.oei.es/quipu/espana/plan2006_2009.pdf

PARA CONSULTAR:

Observatorio de la Infancia en Andalucía: http://www.juntadeandalucia.es/observatoriodelainfancia/oia/esp/index.aspx

PARA VER:

El anuncio de la campaña del Ministerio (http://www.youtube.com/watch?v=NRAcBxJyXyI)

lunes 1 de diciembre de 2008

Internet en familia

Ahora que se van acercando las fiestas, quizás sea un buen momento para los pequeños de la casa de descubrir las posibilidades de Internet a la hora de divertirse, sobre todo (y ante todo) en compañía de un adulto.
No sólo las webs y blogs destinados a los peques sirven para entretener y educar, sino que acompañados por los padres, el perímetro se amplía y las herramientas se multiplican: youtube, wikipedia, kalipedia, etc.
Internet es una buena herramienta de ocio, y se puede plantear como una agradable tarde en familia junto al ordenador, y sólo hay que tener en cuenta unos sencillos métodos de seguridad, sobre todo con la finalidad de evitar publicidad de sitios de contenido adulto. La mayoría de las veces estos problemas se solucionan con la supervisión previa por parte de padres y adultos en general, pero también se puede recurrir a sistemas de control parental que evitan desde ventanas emergentes a sitios webs completos por su contenido. Los exploradores webs también tiene sistemas de seguridad, pero por experiencia propia sé que todos esos métodos no son suficientes para evitar esporádicas apariciones de contenido inadecuado, con lo cual reitero que el mejor método es la supervisión previa. Dejo para otra ocasión la explicación detallada de la seguridad en Internet, en cualquier caso.

Para los más pequeños:
POCOYO: http://www.pocoyoo.blogspot.com/
ART ATTACK: http://www.elblogdeartattack.blogspot.com/
JORGE EL CURIOSO: http://www.jorgeelcuriosotv.blogspot.com/
PELÍCULAS DISNEY: http://www.laspeliculasdisney.blogspot.com/


Para los más mayorcitos:
RECETAS DE COCINA PARA TODA LA FAMILIA: http://www.recetasparalacocina.blogspot.com/
HISTORIA PARA NIÑOS: http://www.dearqueologia.com/ninos_indice.htm
KALIPEDIA: http://www.kalipedia.com/

martes 11 de noviembre de 2008

Juegos, videojuegos y padres

Siempre es actualidad la queja de algunos colectivos acerca de lo perjudicial de los videojuegos. Esta corriente argumenta que este tipo de entretenimiento es perjudical para los niños porque implica descuidar sus relaciones sociales y su actividad física, por no hablar del carácter violento de algunos de estos juegos.
A nivel institucional, si hablamos de Europa, existe el código PEGI que informa del contenido del videojuego y la edad recomendada para jugar a él, pero para algunas asociaciones y colectivos no es suficiente, como bien explica en una noticia, publicada hoy, Hoytecnologia.com. Según este sitio Web, la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) apoyará nuevas medidas comunitarias por las cuales se regulará la venta de este entretenimiento a menores, según el contenido violento del mismo. La AUC pone de relieve la falta de regulación específica en España, al contrario que en otros países de la UE, y propone medidas al respecto, además de llevar el código PEGI a la publicidad de los videojuegos por televisión.
Son demasiadas las ocasiones en las que un videojuego lleno de violencia verbal y física acaba en manos de un menor de edad. Lejos de la creencia popular de que un niño puede imitar las conductas violentas del videojuego, por sí mismo y sólo influído por éste, lo que sí es razonable pensar es en la cantidad de actividades constructivas y divertidas que podría estar realizando mientras, como mínimo, pierde el tiempo matando zombies, por poner un ejemplo. Digamos, hablando claro, que si el juego debe ser para un niño un proceso de aprendizaje más, ya sea vital, social, etc., mientras realiza esa tarea tan poco productiva, educativa, realizadora, llámese como quiera, está perdiendo el tiempo en todos y cada uno de los sentidos posibles de la expresión. Eso sí es un peligro: que no sepa entretenerse de otra manera, que el niño esté "aparcado" en esa tarea, sin supervisión o con una deficiente supervisión.
Sin embargo no estoy muy por la labor de seguir esas otras teorías detractoras de los videojuegos, esas que afirman que perjudican la salud y alienan la mente de los pequeños. Sobre todo las teorías detractoras que proclaman la indefensión de los padres ante la tarea de decidir la idoneidad del producto para su hijo.
Me resulta muy extraño leer una noticia anticuada (aunque sea una contradicción) referida a la primera de que hablaba al principio, de la falta de una normativa adecuada. En este caso se trata de Gran Bretaña y es la publicación de los resultados de un informe encargado por el Primer Ministro Gordon Brown a la psicóloga Tanya Byron. En él la psicóloga afirma que "los padres británicos no tienen ningún mecanismo" para vigilar el contenido de los videojuegos que utilizan sus hijos, y recomienda que se establezca un nuevo sistema de calificación, como el de las cajetillas de tabaco, ya que sólo un 2% de los videojuegos que se comercializan en ese país están recomendados para mayores de 18 años, mientras que el resto, algunos muy violentos, autorizan su uso a menores.
¿Alguien ha notado algo raro en la afirmación de la señora Byron? Afirma que los padres no tienen ningún mecanismo para controlar los contenidos de los videojuegos que utilizan sus hijos. Se me ocurren muchos eslabones de la cadena de negligencias que se han cometido con estos menores, y el menor es el hecho de que no exista una normativa adecuada:
por ejemplo está el hecho de que un menor (incluído un menor de 17 años) disponga de la independencia económica necesaria para adquirir un videojuego (son bastante caros), que lo adquiera a espaldas o con la descuidada autorización paterna, que lo juegue en casa ante la mirada de los padres o que lo juegue en casa ante la continuada ausencia de los padres, que lo juegue en una casa ajena donde la situación es la misma y en un alarde paterno de desconocimiento de lo que hace su hijo en sus ratos de ocio, incluso puede ser que se lo regalen los padres bajo la tranquilidad de la recomendación de una normativa inadecuada y, una vez comprobado el contenido inapropiado, los padres carezcan de autoridad para retirar el videojuego a su hijo.
Aunque sea repetitivo incidir siempre en el mismo tema, es desalentador comprobar lo mucho que se delega en otros (organismos, personas, instituciones) la tarea de educar a un hijo. Los informes, además, lo ponen muy fácil. Asociaciones de consumidores y de padres proclamando a viva voz que otros protejan a sus hijo, es algo incomprensible. Sin embargo, reivindicar que no se vendan por televisión, prensa y, sobre todo, Internet el producto expresamente en medios y horarios propios de niños (con imágenes no aptas para menores ), eso es algo más grave y no obstante no he oído muchas voces disonantes en ese sentido. No, no me quejo de que se proteste, ni de que se apliquen leyes estrictas para algunos contenidos, de lo que sí me sorprendo es de los argumentos que se dan, y de que mientras no se solucionan esos trámites los padres se encuentren desamparados ante la problemática.
Dicho esto, apelo a visiones más constructivas de la realidad y, aunque pueda parecer propaganda, hay plataformas en el mercado que rompen con la visión tradicional del videojuego y proponen juegos en grupo, actividad física y contenidos constructivos o, cuanto menos, divertidos y sanos al mismo tiempo. Me refiero a la plataforma Wii, claro está. Además, como especialista en Audición y Lenguaje y Educación Especial, ésta es una herramienta que aún está por descubrir en terapia.
Pero ése es otro tema .

La Web Sociedad de Pediatría publica el código PEGI que paso a reproducir aquí

jueves 9 de octubre de 2008

Derechos de los niños... ¿Y los deberes?

No puedo dejar de pensar que el hecho de que los menores conozcan sus derechos es un gran avance en este campo. Cuando todas aquellas personas que pueden y deben protegerte fallan, pequeño, las instituciones están ahí en pos de tu seguridad y de garantizar que tus derechos básicos se respetan. Ese es el mensaje que lanza el defensor del menor en Andalucía que, además de otras campañas informativas, se da a conocer en la web http://www.defensordelmenor-and.es/ de contenido accesible y práctico, y de la que cabe destacar el espacio dedicado a los niños, en flash, mucho más fácil aún de entender y manejar.
Los derechos de los que se trata aquí son los fundamentales: derecho a una alimentación adecuada, educación, protección, igualdad en cuanto a sexo, cultura, origen y religión, amor y protección, juego, salud y calidad de vida... Y otros igual de fundamentales. Es bueno que los niños sepan que esas son cosas que se merecen siempre, porque desgraciadamente es muy fácil privar a un niño de sus libertades sin que éste rechiste por ellas, y sobre todo si no las ha tenido nunca.
Hablamos de todo tipo de situaciones, aquéllas en las que es obvio que se vulneran los derechos, y aquéllas en las que no es tan obvio. Niños desatendidos en cuestiones de higiene, educación o juego, niños que ven su integridad en peligro, malos tratos, abusos sexuales o simplemente abandono.
El defensor del menor en Andalucía pone a disposición de los menores o de aquellas personas que conozcan un caso de este tipo, un teléfono de contacto.
Ahora bien, aún a riesgo de resulta políticamente incorrecta (desgraciadamente la vida parece dar cientos de oportunidades para la crítica), reconozcamos que las instituciones hacen, por contra, una escasa publicidad de los deberes del ciudadano y, por ende, del menor.
Como siempre, explico la sentencia:
Hace ahora casi dos años el Defensor del Menor en Andalucía hizo llegar a los colegios públicos de la Comunidad un cartel informativo de estos mismos derechos de que hablamos (derechos que, aclaro, no son invención ni redacción de la Junta, sino que provienen de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños como, por otro lado, parece innecesario aclarar) en los que el dibujo de un niño alzaba la mano haciéndose notar y sentenciando "yo también tengo mis derechos", al tiempo que, con la otra mano, agarraba un cartel con los datos del Defensor del Menor. Por la otra cara (¿de qué sirve un cartel con doble cara?) incluía una versión abreviada de la Convención de las Naciones Unidas, quiero pensar que para lectura de los maestros, y además se me ocurren multitud de actividades de información y participación, pero ésta no es la cuestión. La cuestión es que el niño se erige él mismo como adalid de sus propios derechos, se impone a la autoridad imperante y se hace valer al amparo de la institución... No estoy de acuerdo. Creo que las instituciones deben proteger al menor, pero no me parece bien que el menor lleve la carga y la reponsabilidad de preservarlos y defenderlos él mismo, porque no está preparado para ello y no es ése el cometido de la etapa en la que se encuentra. Pudiera parecer que el Defensor está descargando su responsabilidad y la de la Escuela en el pequeño, dándole a éste competencias que no puede llevar a cabo y quitándole responsabilidad a quien debe amparar al niño. Por eso tienen derecho al amparo y al amor, la educación etc., porque no tienen la madurez necesaria para valerse por ellos mismos, ni la mesura adecuada para reflexionar acerca de estos temas.
También hay otra cuestión (siempre la hay). Esa política de la que ya he hablado en otras ocasiones, según la cual impera el compadreo profesor - alumno (perdonen la expresión) y la reivindicación de los derechos a costa de las obligaciones. Me hubiera gustado un cartel compañero a éste, un cartel en el que ese misño niño alzara la mano afirmando que también tiene obligaciones. Porque eso mismo es lo que se le está tratando de enseñar, poco a poco, paso a a paso, que tienen que cumplir con sus obligaciones porque éstas siempre deben ir unidas a los derechos. La autoridad del maestro debe, para la buena conclusión del proceso enseñanza - aprendizaje, ser incuestionable. Carteles y políticas como esta cuestionan la labor del docente.
Ser responsable con las obligaciones les llevará en el futuro a la madurez tan ansiada en la que se valdrán por ellos mismos. Mientras tanto, de la misma forma en que velamos por el cumplimiento de sus obligaciones, debemos velar de manera más efectiva por sus derechos, es lo propio, nuestra labor y nuestro deber como adultos, ya que hablamos en estos términos. Sencillamente, no es una cuestión de moralidad ni de autoritarismo, sino de pura lógica: ahora están en el momento de descubrir, aprender y disfrutar de su infancia con ahínco, esa es su verdadera obligación y a la vez su más valioso derecho. No tienen tiempo para nada más. No deberían tenerlo.
Defiéndeles:

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