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Internet en familia

Ahora que se van acercando las fiestas, quizás sea un buen momento para los pequeños de la casa de descubrir las posibilidades de Internet a la hora de divertirse, sobre todo (y ante todo) en compañía de un adulto.
No sólo las webs y blogs destinados a los peques sirven para entretener y educar, sino que acompañados por los padres, el perímetro se amplía y las herramientas se multiplican: youtube, wikipedia, kalipedia, etc.
Internet es una buena herramienta de ocio, y se puede plantear como una agradable tarde en familia junto al ordenador, y sólo hay que tener en cuenta unos sencillos métodos de seguridad, sobre todo con la finalidad de evitar publicidad de sitios de contenido adulto. La mayoría de las veces estos problemas se solucionan con la supervisión previa por parte de padres y adultos en general, pero también se puede recurrir a sistemas de control parental que evitan desde ventanas emergentes a sitios webs completos por su contenido. Los exploradores webs también tiene sistemas de seguridad, pero por experiencia propia sé que todos esos métodos no son suficientes para evitar esporádicas apariciones de contenido inadecuado, con lo cual reitero que el mejor método es la supervisión previa. Dejo para otra ocasión la explicación detallada de la seguridad en Internet, en cualquier caso.

Para los más pequeños:
POCOYO: http://www.pocoyoo.blogspot.com/
ART ATTACK: http://www.elblogdeartattack.blogspot.com/
JORGE EL CURIOSO: http://www.jorgeelcuriosotv.blogspot.com/
PELÍCULAS DISNEY: http://www.laspeliculasdisney.blogspot.com/


Para los más mayorcitos:
RECETAS DE COCINA PARA TODA LA FAMILIA: http://www.recetasparalacocina.blogspot.com/
HISTORIA PARA NIÑOS: http://www.dearqueologia.com/ninos_indice.htm
KALIPEDIA: http://www.kalipedia.com/

Juegos, videojuegos y padres

Siempre es actualidad la queja de algunos colectivos acerca de lo perjudicial de los videojuegos. Esta corriente argumenta que este tipo de entretenimiento es perjudical para los niños porque implica descuidar sus relaciones sociales y su actividad física, por no hablar del carácter violento de algunos de estos juegos.
A nivel institucional, si hablamos de Europa, existe el código PEGI que informa del contenido del videojuego y la edad recomendada para jugar a él, pero para algunas asociaciones y colectivos no es suficiente, como bien explica en una noticia, publicada hoy, Hoytecnologia.com. Según este sitio Web, la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) apoyará nuevas medidas comunitarias por las cuales se regulará la venta de este entretenimiento a menores, según el contenido violento del mismo. La AUC pone de relieve la falta de regulación específica en España, al contrario que en otros países de la UE, y propone medidas al respecto, además de llevar el código PEGI a la publicidad de los videojuegos por televisión.
Son demasiadas las ocasiones en las que un videojuego lleno de violencia verbal y física acaba en manos de un menor de edad. Lejos de la creencia popular de que un niño puede imitar las conductas violentas del videojuego, por sí mismo y sólo influído por éste, lo que sí es razonable pensar es en la cantidad de actividades constructivas y divertidas que podría estar realizando mientras, como mínimo, pierde el tiempo matando zombies, por poner un ejemplo. Digamos, hablando claro, que si el juego debe ser para un niño un proceso de aprendizaje más, ya sea vital, social, etc., mientras realiza esa tarea tan poco productiva, educativa, realizadora, llámese como quiera, está perdiendo el tiempo en todos y cada uno de los sentidos posibles de la expresión. Eso sí es un peligro: que no sepa entretenerse de otra manera, que el niño esté "aparcado" en esa tarea, sin supervisión o con una deficiente supervisión.
Sin embargo no estoy muy por la labor de seguir esas otras teorías detractoras de los videojuegos, esas que afirman que perjudican la salud y alienan la mente de los pequeños. Sobre todo las teorías detractoras que proclaman la indefensión de los padres ante la tarea de decidir la idoneidad del producto para su hijo.
Me resulta muy extraño leer una noticia anticuada (aunque sea una contradicción) referida a la primera de que hablaba al principio, de la falta de una normativa adecuada. En este caso se trata de Gran Bretaña y es la publicación de los resultados de un informe encargado por el Primer Ministro Gordon Brown a la psicóloga Tanya Byron. En él la psicóloga afirma que "los padres británicos no tienen ningún mecanismo" para vigilar el contenido de los videojuegos que utilizan sus hijos, y recomienda que se establezca un nuevo sistema de calificación, como el de las cajetillas de tabaco, ya que sólo un 2% de los videojuegos que se comercializan en ese país están recomendados para mayores de 18 años, mientras que el resto, algunos muy violentos, autorizan su uso a menores.
¿Alguien ha notado algo raro en la afirmación de la señora Byron? Afirma que los padres no tienen ningún mecanismo para controlar los contenidos de los videojuegos que utilizan sus hijos. Se me ocurren muchos eslabones de la cadena de negligencias que se han cometido con estos menores, y el menor es el hecho de que no exista una normativa adecuada:
por ejemplo está el hecho de que un menor (incluído un menor de 17 años) disponga de la independencia económica necesaria para adquirir un videojuego (son bastante caros), que lo adquiera a espaldas o con la descuidada autorización paterna, que lo juegue en casa ante la mirada de los padres o que lo juegue en casa ante la continuada ausencia de los padres, que lo juegue en una casa ajena donde la situación es la misma y en un alarde paterno de desconocimiento de lo que hace su hijo en sus ratos de ocio, incluso puede ser que se lo regalen los padres bajo la tranquilidad de la recomendación de una normativa inadecuada y, una vez comprobado el contenido inapropiado, los padres carezcan de autoridad para retirar el videojuego a su hijo.
Aunque sea repetitivo incidir siempre en el mismo tema, es desalentador comprobar lo mucho que se delega en otros (organismos, personas, instituciones) la tarea de educar a un hijo. Los informes, además, lo ponen muy fácil. Asociaciones de consumidores y de padres proclamando a viva voz que otros protejan a sus hijo, es algo incomprensible. Sin embargo, reivindicar que no se vendan por televisión, prensa y, sobre todo, Internet el producto expresamente en medios y horarios propios de niños (con imágenes no aptas para menores ), eso es algo más grave y no obstante no he oído muchas voces disonantes en ese sentido. No, no me quejo de que se proteste, ni de que se apliquen leyes estrictas para algunos contenidos, de lo que sí me sorprendo es de los argumentos que se dan, y de que mientras no se solucionan esos trámites los padres se encuentren desamparados ante la problemática.
Dicho esto, apelo a visiones más constructivas de la realidad y, aunque pueda parecer propaganda, hay plataformas en el mercado que rompen con la visión tradicional del videojuego y proponen juegos en grupo, actividad física y contenidos constructivos o, cuanto menos, divertidos y sanos al mismo tiempo. Me refiero a la plataforma Wii, claro está. Además, como especialista en Audición y Lenguaje y Educación Especial, ésta es una herramienta que aún está por descubrir en terapia.
Pero ése es otro tema .

La Web Sociedad de Pediatría publica el código PEGI que paso a reproducir aquí

Derechos de los niños... ¿Y los deberes?

No puedo dejar de pensar que el hecho de que los menores conozcan sus derechos es un gran avance en este campo. Cuando todas aquellas personas que pueden y deben protegerte fallan, pequeño, las instituciones están ahí en pos de tu seguridad y de garantizar que tus derechos básicos se respetan. Ese es el mensaje que lanza el defensor del menor en Andalucía que, además de otras campañas informativas, se da a conocer en la web http://www.defensordelmenor-and.es/ de contenido accesible y práctico, y de la que cabe destacar el espacio dedicado a los niños, en flash, mucho más fácil aún de entender y manejar.
Los derechos de los que se trata aquí son los fundamentales: derecho a una alimentación adecuada, educación, protección, igualdad en cuanto a sexo, cultura, origen y religión, amor y protección, juego, salud y calidad de vida... Y otros igual de fundamentales. Es bueno que los niños sepan que esas son cosas que se merecen siempre, porque desgraciadamente es muy fácil privar a un niño de sus libertades sin que éste rechiste por ellas, y sobre todo si no las ha tenido nunca.
Hablamos de todo tipo de situaciones, aquéllas en las que es obvio que se vulneran los derechos, y aquéllas en las que no es tan obvio. Niños desatendidos en cuestiones de higiene, educación o juego, niños que ven su integridad en peligro, malos tratos, abusos sexuales o simplemente abandono.
El defensor del menor en Andalucía pone a disposición de los menores o de aquellas personas que conozcan un caso de este tipo, un teléfono de contacto.
Ahora bien, aún a riesgo de resulta políticamente incorrecta (desgraciadamente la vida parece dar cientos de oportunidades para la crítica), reconozcamos que las instituciones hacen, por contra, una escasa publicidad de los deberes del ciudadano y, por ende, del menor.
Como siempre, explico la sentencia:
Hace ahora casi dos años el Defensor del Menor en Andalucía hizo llegar a los colegios públicos de la Comunidad un cartel informativo de estos mismos derechos de que hablamos (derechos que, aclaro, no son invención ni redacción de la Junta, sino que provienen de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños como, por otro lado, parece innecesario aclarar) en los que el dibujo de un niño alzaba la mano haciéndose notar y sentenciando "yo también tengo mis derechos", al tiempo que, con la otra mano, agarraba un cartel con los datos del Defensor del Menor. Por la otra cara (¿de qué sirve un cartel con doble cara?) incluía una versión abreviada de la Convención de las Naciones Unidas, quiero pensar que para lectura de los maestros, y además se me ocurren multitud de actividades de información y participación, pero ésta no es la cuestión. La cuestión es que el niño se erige él mismo como adalid de sus propios derechos, se impone a la autoridad imperante y se hace valer al amparo de la institución... No estoy de acuerdo. Creo que las instituciones deben proteger al menor, pero no me parece bien que el menor lleve la carga y la reponsabilidad de preservarlos y defenderlos él mismo, porque no está preparado para ello y no es ése el cometido de la etapa en la que se encuentra. Pudiera parecer que el Defensor está descargando su responsabilidad y la de la Escuela en el pequeño, dándole a éste competencias que no puede llevar a cabo y quitándole responsabilidad a quien debe amparar al niño. Por eso tienen derecho al amparo y al amor, la educación etc., porque no tienen la madurez necesaria para valerse por ellos mismos, ni la mesura adecuada para reflexionar acerca de estos temas.
También hay otra cuestión (siempre la hay). Esa política de la que ya he hablado en otras ocasiones, según la cual impera el compadreo profesor - alumno (perdonen la expresión) y la reivindicación de los derechos a costa de las obligaciones. Me hubiera gustado un cartel compañero a éste, un cartel en el que ese misño niño alzara la mano afirmando que también tiene obligaciones. Porque eso mismo es lo que se le está tratando de enseñar, poco a poco, paso a a paso, que tienen que cumplir con sus obligaciones porque éstas siempre deben ir unidas a los derechos. La autoridad del maestro debe, para la buena conclusión del proceso enseñanza - aprendizaje, ser incuestionable. Carteles y políticas como esta cuestionan la labor del docente.
Ser responsable con las obligaciones les llevará en el futuro a la madurez tan ansiada en la que se valdrán por ellos mismos. Mientras tanto, de la misma forma en que velamos por el cumplimiento de sus obligaciones, debemos velar de manera más efectiva por sus derechos, es lo propio, nuestra labor y nuestro deber como adultos, ya que hablamos en estos términos. Sencillamente, no es una cuestión de moralidad ni de autoritarismo, sino de pura lógica: ahora están en el momento de descubrir, aprender y disfrutar de su infancia con ahínco, esa es su verdadera obligación y a la vez su más valioso derecho. No tienen tiempo para nada más. No deberían tenerlo.
Defiéndeles:

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